Texto: Amilcar Carpio

Imágenes: Amilcar Carpio y Carlos Torres #CEHILAMéxico

La Señora de la soledad: una  devoción del dolor

En el catolicismo la santísima virgen María tiene distintas advocaciones con un fuerte arraigo en América Latina, una de ellas es la de Soledad. Se dice que el origen de esta advocación surgió tras la muerte de su hijo, María desconsolada después de la crucifixión de Jesús, se quedó a solas sufriendo en soledad su inmenso dolor, por ello se retiró a una cueva en lo alto del calvario donde permaneció hasta el día de la resurrección. En ese lugar se construyó posteriormente una capilla consagrada a la Soledad de María, iniciando así esta advocación.


En en los límites del centro de la Ciudad de México se encuentra uno de los templos más antiguos dedicados a María en su advocación de Soledad. En la calle de Santa Escuela, se encuentra el templo de Santa Cruz y Soledad, una construcción colonial cuyo antecedente más antiguo data de 1533, fecha en que se construyó una ermita en este lugar. En los primeros años fue una parroquia de indios administrada por la orden de los agustinos. En 1750 la parroquia pasó a manos del clero secular y por esos años también se consagró el templo a la Soledad; tres años después se inició en el templo una reedificación que terminó en 1792, dando como resultado un templo de estilo neoclásico.


En este templo la devoción a la virgen de la Soledad se celebra el viernes de Dolores o de Pasión, que es el viernes anterior al domingo de Ramos, día en que la imagen de la virgen sale en procesión por las calles cercanas. En esta devoción tuvo un papel importante la cofradía de la Soledad fundada con autoridad apostólica; hoy en día la cofradía continúa participando en esta celebración. Asimismo, durante la procesión se han integrado algunos “chinelos” de Iztacalco que “brincan” con el sonido de la banda de viento, dándole vida a esta celebración.

La virgen de la Soledad es una devoción que ha sobrevivido por siglos en esta ciudad. Hoy entre el comercio, los indigentes y la delincuencia de la zona, la procesión del viernes de Dolores sobrevive en gran parte a los fieles que año con año no olvidan a su protectora.




El templo de Santa Cruz y la Soledad cuenta con un archivo parroquial, cuya documentación data del siglo XVII. Para más información:  http://www.adabi.org.mx/content/Notas.jsfx?id=2324